El Gobierno nacional avanza con una fuerte renovación del esquema de seguridad presidencial. Se instalarán nuevas cámaras en la Quinta de Olivos, la Casa Rosada y el Museo del Bicentenario, en reemplazo de un sistema obsoleto que data de la gestión de Carlos Menem. La instalación comenzará en agosto y estará a cargo de una empresa nacional, con la condición de que no tenga vínculos con China ni Rusia.
También se incorporará un sistema de reconocimiento facial para identificar personas con antecedentes durante actos públicos. La compra está a cargo de la Secretaría de Inteligencia y se considera prioritaria, dado que el presidente Milei suele ingresar entre el público.
Además, se sumará un sistema antidrones con capacidad para neutralizarlos, tras detectar sobrevuelos no autorizados en Olivos, el Congreso y la embajada de Israel. En paralelo, parte del personal de seguridad de Casa Rosada será equipado con armas no letales y recibirá mayor capacitación.
El Ejecutivo busca reforzar los controles en el despacho presidencial y mejorar la protección del mandatario en viajes al exterior, en un contexto marcado por la tensión con Irán y recientes amenazas.