El líder norcoreano Kim Jong-un fue ratificado sin votos en contra como máxima autoridad del país durante el congreso del Partido de los Trabajadores de Corea, la única fuerza política legal en Corea del Norte.
La decisión, adoptada por unanimidad, consolida una vez más su control absoluto sobre el poder político, militar y partidario. En un sistema sin oposición interna ni competencia electoral, la reelección funciona como una reafirmación formal del liderazgo que ejerce desde 2011, tras la muerte de su padre, Kim Jong-il.
Durante el congreso, las autoridades destacaron la necesidad de fortalecer la defensa nacional y avanzar en el desarrollo del arsenal estratégico, en un contexto de tensiones persistentes con potencias occidentales y con Corea del Sur. El régimen sostiene que su programa nuclear es clave para garantizar la soberanía y la seguridad del Estado.
Con esta ratificación, Kim Jong-un refuerza su figura como líder indiscutido del régimen y profundiza la línea política que combina centralización del poder, control interno estricto y una estrategia de disuasión militar basada en el desarrollo armamentístico.




