Un importante operativo se desplegó durante la madrugada en la feria conocida como “La Saladita”, ubicada en la Playa Bristol, en pleno centro de Mar del Plata, y culminó con el desalojo y la demolición de los puestos instalados en el predio.
La intervención estuvo a cargo de la Prefectura Naval Argentina, junto a ARCA y otras fuerzas federales, en cumplimiento de una orden judicial. Como resultado del procedimiento, se avanzó con el retiro total de las estructuras que funcionaban en el lugar.
El operativo fue autorizado por el juez Santiago Inchausti en el marco de una causa que investiga la ocupación indebida del espacio público y una presunta infracción a la ley de marcas. La medida se originó a partir de una denuncia penal presentada en octubre de 2024 por el entonces intendente de Mar del Plata y actual senador bonaerense, Guillermo Montenegro.
En el despliegue participaron más de 150 efectivos de la Policía bonaerense y alrededor de 100 agentes municipales. Además, mediante el uso de maquinaria pesada, se desmantelaron más de 170 puestos comerciales que funcionaban en el lugar.
La feria ocupaba una superficie aproximada de 2.500 metros cuadrados en una zona turística estratégica, ubicada entre el Casino Central y el Torreón del Monje, detrás del Skate Park. En ese espacio se comercializaban productos como indumentaria, artículos para el hogar y tecnología, generalmente a precios más bajos que los ofrecidos en comercios formales del centro.
Según se informó, la feria funcionaba desde hace más de 20 años con un permiso precario. Sin embargo, con el paso del tiempo superó ampliamente los límites establecidos, pasando de unos 70 puestos habilitados a más de 170 sin control.
El intendente de Mar del Plata, Agustín Neme, sostuvo que la medida apunta a recuperar un espacio clave tanto para vecinos como para turistas que visitan la ciudad.
En paralelo, también se llevaron a cabo allanamientos en la sede del Sindicato de Vendedores Ambulantes (SIVARA) y en domicilios particulares. En ese contexto, su referente, Walter Rivero, fue demorado y posteriormente liberado.
Desde la defensa de los feriantes denunciaron irregularidades en el operativo y reclamaron la devolución de la mercadería incautada, asegurando que los productos habían sido adquiridos de manera legal.
La intervención marca un punto de inflexión en la situación de la feria y abre un nuevo escenario en torno al uso del espacio público en una de las zonas más concurridas de Mar del Plata.




