El Senado aprobó este jueves el pliego de María Verónica Michelli para ocupar un cargo en la Justicia Federal, pese a que el presidente Javier Milei había intentado retirar su candidatura días atrás. La postulación obtuvo 44 votos afirmativos, 18 negativos y dos abstenciones. Además, recibieron el visto bueno otros 73 candidatos.
La decisión del Gobierno de apartar a Michelli había generado una fuerte controversia debido a que el motivo señalado era su parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon, autor de investigaciones periodísticas que incomodaron al oficialismo. La medida provocó críticas de sectores opositores, organizaciones vinculadas al ámbito judicial e incluso referentes cercanos al Gobierno.
En relación con la designación, Javier Milei, compartió en sus redes sociales un mensaje: “Quien designa a los jueces es el presidente de la República. Así como presenta un pliego al Senado, puede retirarlo. Te puede gustar o no, pero así es la Constitución. Nadie tiene un derecho adquirido antes de su designación formal”, reiterando su descontento con la postulación.
Trayectoria de Michelli
La trayectoria de Michelli en el Poder Judicial comenzó el 24 de octubre de 1994, cuando ingresó a la Secretaría Electoral de La Plata, provincia de Buenos Aires. Pasó por distintas funciones hasta convertirse en secretaria de Cámara del Tribunal Oral Federal N.º 1 de esa ciudad, cargo que ocupa desde el 12 de agosto de 2009.
¿Qué puede pasar ahora?
Tras la aprobación del Senado, el último paso para concretar la designación es la firma presidencial. Especialistas en derecho constitucional sostienen que, una vez otorgado el acuerdo por la Cámara alta, el Poder Ejecutivo tiene la obligación de formalizar el nombramiento.
La votación de Michelli formó parte de un paquete más amplio de 74 pliegos judiciales aprobados por el Senado, en el marco del proceso de cobertura de vacantes impulsado por el Gobierno Nacional.
Sin embargo, su caso se convirtió en el más resonante por el conflicto político que desató y por representar uno de los pocos episodios en los que el Congreso avanzó en sentido contrario a una decisión explícita del Presidente.




