Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió el sur de Filipinas, dejando al menos 31 víctimas fatales y más de un centenar de heridos, según reportes oficiales.
El sismo tuvo como epicentro a la isla de Mindanao, una de las regiones más pobladas del país, donde se concentraron los mayores daños materiales y humanos.
El movimiento telúrico se registró a unos 20 kilómetros de la provincia de Sarangani y se sintió con gran intensidad en distintas zonas del sur filipino, así como también en regiones cercanas de Indonesia, particularmente en la isla de Sulawesi.
La magnitud del fenómeno obligó a activar alertas de tsunami en varios países del área, aunque horas más tarde fueron levantadas tras no registrarse olas destructivas.
Las autoridades filipinas confirmaron que muchas de las víctimas murieron a causa de derrumbes, caída de escombros y deslizamientos de tierra, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate entre estructuras colapsadas.




