La Embajada de Estados Unidos en Argentina fue evacuada este miércoles por la tarde luego de recibir una amenaza de bomba que activó un importante operativo de seguridad en el barrio porteño de Palermo.
El procedimiento movilizó a efectivos de la Policía Federal Argentina, la Policía de la Ciudad, personal de seguridad de la sede diplomática y especialistas de la División Explosivos de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal.
Como medida preventiva, las autoridades ordenaron la evacuación de todo el personal que se encontraba dentro del edificio ubicado sobre avenida Colombia al 4300.
Según informaron fuentes policiales, la amenaza llegó a través de una llamada telefónica, lo que motivó la inmediata activación del protocolo de emergencia.
Mientras se desarrollaban las tareas de inspección, se implementó un amplio operativo de seguridad que incluyó cortes de tránsito y restricciones para peatones y vehículos sobre la avenida Colombia hasta el cruce con la avenida Sarmiento.
Los especialistas revisaron completamente las instalaciones para determinar si existía algún artefacto explosivo y garantizar la seguridad tanto del personal diplomático como de quienes circulaban por la zona.
LA AMENAZA FUE DESCARTADA
Luego de varias horas de trabajo, la Embajada de Estados Unidos confirmó a través de su cuenta oficial en X que la amenaza fue descartada.
«La amenaza fue descartada tras una minuciosa investigación y todo el personal se encuentra a salvo», informó la representación diplomática.
Además, el organismo agradeció públicamente la respuesta de las fuerzas de seguridad argentinas.
«Agradecemos profundamente la rápida intervención y el profesionalismo de la Policía Federal Argentina y de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, cuya respuesta permitió resolver la situación de manera segura».
LA INVESTIGACIÓN CONTINÚA
Si bien el operativo concluyó sin encontrar explosivos y el edificio retomó su funcionamiento habitual, la investigación sigue en marcha para establecer quién realizó la llamada que originó la amenaza.
Las autoridades buscan determinar el origen del aviso telefónico y establecer si existen responsabilidades penales por el hecho.





