El sector juguetero argentino atraviesa un escenario complejo de cara al Día del Niño, una de las fechas más importantes para la actividad. La caída del consumo, el menor poder adquisitivo y el avance de los canales informales impactaron en las ventas durante el primer semestre del año.
Según datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), las ventas acumularon una caída del 10% en los primeros seis meses de 2026. A esto se suma una fuerte reducción en el nivel de producción, ya que actualmente, las fábricas trabajan alrededor del 30% de su capacidad instalada.
El panorama también afecta a los comercios. Algunas jugueterías, especialmente las pequeñas y de barrio, cerraron sus puertas durante los últimos años o reconvirtieron su actividad hacia la venta online, ante la dificultad para sostener los costos y una demanda que se mantiene contenida.
En este contexto, los consumidores llegan a la celebración con un comportamiento más cauteloso. Las promociones, los descuentos y las posibilidades de financiación se convirtieron en factores centrales a la hora de decidir una compra, mientras que los comerciantes buscan reducir el impacto de la menor demanda.
Venta informal
Otro de los problemas señalados por el sector es el crecimiento de las ventas informales, el ingreso de productos por canales no tradicionales y el comercio puerta a puerta, que generan una competencia adicional para los establecimientos formales. El fenómeno tiene especial impacto en algunas regiones del país, entre ellas el NOA y el NEA.
A pesar del escenario adverso, desde la industria mantienen expectativas de que las ventas puedan mejorar durante los últimos días previos al Día del Niño, impulsadas principalmente por las promociones bancarias y las ofertas que ofrecen los comercios.
La fecha representa una parte significativa de la facturación anual del sector, por lo que el resultado de esta temporada será clave para las jugueterías y fabricantes, que llegan a agosto con niveles de actividad muy inferiores a los habituales.





