El Gobierno de Javier Milei confirmó que el proyecto para modificar la Ley del Libro finalmente no será enviado al Congreso, luego de la fuerte polémica que generó la iniciativa entre editoriales, librerías y distintos sectores vinculados a la industria cultural.
La decisión fue confirmada por el propio presidente Javier Milei, quien aseguró que la iniciativa “no entró ni va a entrar” al Congreso. De esta manera, el oficialismo decidió dar marcha atrás con una de las propuestas de desregulación que había generado mayor resistencia en el sector editorial.
La iniciativa había sido elaborada desde el Ministerio de Desregulación, encabezado por Federico Sturzenegger, y contemplaba cambios sobre el funcionamiento del mercado de libros, particularmente sobre el sistema de precio fijo que rige actualmente en Argentina.
Qué proponía el Gobierno para los libros
El anteproyecto buscaba eliminar la Ley de Defensa de la Actividad Librera, que establece que es el editor quien fija el precio de un libro y que ese valor debe ser respetado por los distintos puntos de venta.
La propuesta oficial apuntaba a liberar los precios y aumentar la competencia, con el argumento de que una mayor libertad comercial permitiría ofrecer descuentos y reducir el precio que pagan los consumidores.
Sin embargo, la iniciativa despertó un fuerte rechazo entre editoriales y librerías, que advertían sobre las consecuencias que podría tener la eliminación del precio único.
El rechazo de librerías y editoriales
Uno de los principales argumentos de quienes se oponían al proyecto era que la eliminación del precio fijo podía favorecer a las grandes cadenas y plataformas de venta.
El sector editorial alertó sobre el riesgo de “dumping”, una estrategia mediante la cual los grandes jugadores podrían ofrecer determinados títulos a precios muy bajos para atraer clientes, perjudicando a las librerías independientes y de menor tamaño.
Además, distintas voces del sector señalaron que la modificación podía afectar la diversidad de la oferta editorial y la supervivencia de librerías pequeñas.
La discusión había generado una fuerte reacción en las últimas semanas, con organizaciones vinculadas al mundo editorial y librero expresando públicamente su rechazo a la desregulación.




