Christa Pike habló tras el fallido procedimiento y declaró que todavía sufre secuelas físicas y psicológicas.
La reclusa logró sobrevivir a dos inyecciones letales hace un mes y estuvo internada en estado crítico.
Estuvo varios días inconsciente e intubada, desarrolló neumonía y sufrió un coágulo sanguíneo en un brazo. Tras recibir tratamiento médico, regresó a prisión.
El viernes habló por primera vez a través de un comunicado y dijo que aun siente muchos dolores tras el procedimiento: “No ha habido ni un solo momento desde aquella noche en el que no haya sentido dolor. Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta. Todavía me cuesta hablar”, dijo.
Respecto a esto, señaló: “El dolor no es solo físico. Siento dolor en mi mente y en mi alma”.
«No sé por qué sobreviví aquella noche ni qué vendrá después. Algunos días me cuesta más encontrar esperanza que otros», relató Christa.
Finalmente, dijo que está mejorando: «sé que me estoy fortaleciendo. Pero recuperarse no es lo mismo que estar bien».
La mujer, de 50 años, fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de su compañera de estudios Colleen Slemmer, ocurrido en 1995.





