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EL BARCO FANTASMA DEL PARANÁ: NAVEGÓ DOS KILÓMETROS A LA DERIVA Y QUEDÓ VARADO EN CORRIENTES

El Uros-Z, un buque de 107 metros de largo que nunca llegó a completar su construcción, volvió a quedar en el centro de la preocupación en Corrientes. Las fuertes crecidas del río Paraná rompieron las amarras que lo sujetaban a un astillero y la embarcación se desplazó cerca de dos kilómetros sin tripulación hasta quedar varada frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros.

La situación genera preocupación por los riesgos para la navegación, ya que el casco permanece en una zona de circulación de pescadores y embarcaciones de menor porte, sin luces ni señalización que permitan advertir su presencia con anticipación.

UN BARCO ABANDONADO DESDE HACE MÁS DE DOS DÉCADAS

La historia del Uros-Z comenzó a principios de la década de 1990, cuando fue proyectado como un buque tanque químico con bodegas de acero inoxidable para transportar productos industriales. Sin embargo, la construcción quedó inconclusa luego de que la empresa que había encargado la obra entrara en concurso de acreedores.

A partir de esa situación, el Estado nacional se quedó con la embarcación como parte de un acuerdo para afrontar las deudas de la compañía. Pese a los intentos por resolver su situación, el barco nunca se terminó y permaneció durante años a la intemperie, deteriorándose frente a la costa correntina.

En el año 2000, se había establecido un plazo de 60 días para retirar la estructura, pero la medida no llegó a concretarse. Desde entonces, el buque continuó abandonado y los vecinos comenzaron a llamarlo el “barco fantasma del Paraná”.

UN RIESGO PARA QUIENES NAVEGAN POR LA ZONA

La reciente crecida volvió a desprender al Uros-Z de sus amarras y lo arrastró por la corriente hasta dejarlo encallado frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros.

Por el momento, la embarcación permanece en una zona de tránsito fluvial sin un plan definido para asegurarla, señalizarla o retirarla. Mientras tanto, su presencia representa un riesgo para quienes circulan por ese tramo del Paraná.

El caso vuelve a poner en evidencia una situación que lleva décadas sin resolverse: la de un buque inconcluso que, pese al paso del tiempo, continúa abandonado y expuesto a la fuerza de la corriente.

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