El insólito caso de la supuesta desaparición de una boa constrictor en el barrio porteño de Colegiales dio un giro inesperado. Luego de dos días de intensa búsqueda y preocupación entre los vecinos, se confirmó que el animal nunca existió y que toda la historia había sido inventada por un paseador de perros con fines publicitarios. Ahora, la Justicia analiza una posible imputación por el hecho.
La falsa desaparición de la serpiente se viralizó rápidamente en redes sociales y en grupos vecinales de WhatsApp, incluso circularon recomendaciones sobre cómo actuar ante un eventual encuentro con el supuesto reptil, mientras personal policial y distintas áreas recibían denuncias y consultas por parte de los habitantes de la zona.
La situación cambió cuando el propio autor de la publicación reconoció que todo había sido una estrategia para promocionar su servicio de paseo de perros. La confesión provocó indignación entre los vecinos, que habían modificado sus rutinas por temor a encontrarse con el animal.
La Justicia evalúa una posible imputación
Tras conocerse que el episodio había sido un engaño, la Fiscalía porteña comenzó a analizar si la conducta del responsable constituye un delito. Entre las figuras que podrían evaluarse se encuentra la intimidación pública, contemplada en el artículo 211 del Código Penal, que sanciona a quien genere alarma o temor colectivo mediante informaciones falsas cuando ello provoque una alteración del orden público.
Los investigadores también intentan determinar si la maniobra implicó el uso innecesario de recursos públicos o afectó el normal funcionamiento de los servicios de emergencia, aspectos que serán clave para definir si corresponde avanzar con una imputación formal.
El caso alcanzó una enorme repercusión en redes sociales y medios de comunicación. Durante casi 48 horas, cientos de usuarios compartieron imágenes, mensajes y recomendaciones sobre la supuesta boa de más de tres metros que deambulaba por Colegiales.




