Bolivia atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión política y social de los últimos años. Las protestas, bloqueos y enfrentamientos en distintas regiones del país se intensificaron durante las últimas semanas y este lunes tuvieron uno de sus episodios más violentos en el centro de La Paz.
Miles de manifestantes intentaron avanzar hacia Plaza Murillo, donde se encuentran la sede del gobierno y el Poder Legislativo, mientras efectivos antidisturbios respondieron con gases lacrimógenos para impedir el ingreso. La zona permaneció militarizada durante varias horas y varios edificios públicos debieron ser evacuados.
Según el gobierno, gran parte de las movilizaciones están vinculadas a sectores del Movimiento Al Socialismo (MAS) y seguidores del expresidente Evo Morales, quienes rechazan al actual mandatario Rodrigo Paz y exigen su renuncia.
Las protestas comenzaron hace aproximadamente dos semanas impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB), junto a organizaciones sindicales, vecinales e indígenas que reclaman un aumento salarial del 20% y cuestionan la situación económica del país.
Uno de los principales problemas que enfrenta Bolivia actualmente es la escasez de dólares y combustible. La caída de reservas internacionales y las dificultades para importar nafta y gasoil provocaron largas filas en estaciones de servicio y crecientes problemas de abastecimiento.
Además, los cortes de rutas comenzaron a generar faltantes de alimentos, medicamentos e insumos básicos en ciudades como La Paz y El Alto, aumentando aún más la tensión social.
Actualmente, La Paz concentra 18 de los 22 bloqueos activos registrados en todo el país, afectando rutas estratégicas hacia El Alto, Oruro y Los Yungas. Aunque durante el fin de semana las fuerzas de seguridad intentaron liberar algunos puntos, las autoridades decidieron retroceder para evitar una escalada aún mayor del conflicto.
Durante los disturbios también se registraron saqueos y destrozos en edificios públicos y privados. Entre los lugares afectados aparecen el Tribunal Departamental de Justicia, estaciones del teleférico y oficinas estatales. Incluso, un grupo de manifestantes ingresó a una sede del registro nacional de bienes y retiró computadoras, mobiliario y distintos elementos de oficina.
En medio de los enfrentamientos, un manifestante resultó herido y las imágenes de la represión y los disturbios comenzaron a viralizarse rápidamente en redes sociales y medios internacionales.
Mientras tanto, el gobierno insiste en convocar al diálogo, aunque hasta el momento los sectores movilizados rechazaron cualquier negociación y mantienen firme el pedido de renuncia presidencial.




