La provincia de San Juan atravesó una jornada marcada por una seguidilla de movimientos telúricos. Según los registros del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), se detectaron siete sismos durante un período de 24 horas, convirtiendo al territorio sanjuanino en uno de los principales focos de actividad sísmica del país durante esos días.
Los movimientos fueron, en general, de baja magnitud, por debajo de los 3 grados, y se produjeron en distintos sectores de la provincia. Entre los registros se destacó un sismo ocurrido en el departamento Iglesia, durante la madrugada, que alcanzó una magnitud de 2,2 y tuvo una profundidad de 17 kilómetros.
Otro de los movimientos fue localizado en las cercanías de Calingasta y Barreal. El evento registrado a las 11:38 alcanzó una magnitud de 2,7 y tuvo su epicentro a unos 25 kilómetros al sudeste de Calingasta, 30 kilómetros al noreste de Barreal y 73 kilómetros al oeste de la ciudad de San Juan. En este caso, la profundidad fue de 115 kilómetros.
Una provincia acostumbrada a la actividad sísmica
La sucesión de temblores volvió a poner la atención sobre una característica geológica propia de San Juan y de buena parte de la región de Cuyo: la actividad sísmica es frecuente y forma parte de la dinámica natural de la zona.
Los registros del INPRES muestran que durante esa jornada también hubo movimientos en otras provincias argentinas, entre ellas Salta y Catamarca, aunque San Juan concentró la mayor cantidad de eventos. Las magnitudes se mantuvieron en niveles considerados bajos.
De acuerdo con los reportes disponibles, no se trató de un episodio comparable con los grandes terremotos históricos de la región, sino de una serie de movimientos de menor intensidad. En este tipo de situaciones, los organismos especializados realizan el seguimiento de los eventos y revisan los datos obtenidos por las estaciones sismológicas.





