Una expedición científica internacional detectó una preocupante cantidad de residuos de origen humano en las profundidades del Mar Argentino, algunos de ellos a casi 4.000 metros bajo la superficie. El hallazgo volvió a poner en evidencia el impacto de la contaminación marina y la dificultad de recuperar estos desechos una vez que llegan al fondo del océano.
El relevamiento fue realizado por un equipo integrado por 26 investigadores de Argentina, Uruguay y Estados Unidos, quienes exploraron distintos sectores del lecho marino entre diciembre de 2025 y enero de 2026. Los resultados fueron publicados en la revista científica Frontiers in Marine Science.
Para la investigación se utilizó el robot submarino SuBastian, operado desde el buque de investigación Falkor (too). Durante 17 inmersiones, el vehículo recorrió 55,6 kilómetros del fondo oceánico y detectó residuos en nueve de ellas, con un total de 29 objetos distribuidos en diferentes zonas del Atlántico Sur.
Qué encontraron los investigadores
Entre los residuos hallados aparecieron bolsas de plástico, envases, recipientes, envoltorios, sogas, líneas y redes de pesca, además de restos metálicos, prendas de vestir, una lona e incluso una antigua cinta VHS ubicada a más de 2.500 metros de profundidad.
La mayor concentración de basura se registró en el sector Colorado-Rawson, donde se encontraron 19 objetos, mientras que en la zona Salado-Colorado se identificaron otros ocho residuos y en la cuenca de Malvinas, dos más. Los desechos fueron localizados en profundidades que iban desde los 480 hasta casi 4.000 metros.
Un problema casi imposible de revertir
Los especialistas explicaron que gran parte de estos residuos termina acumulándose en los cañones submarinos, formaciones geológicas que actúan como canales naturales y transportan sedimentos y basura desde la plataforma continental hacia las grandes profundidades. Una vez allí, los materiales pueden permanecer durante décadas o incluso siglos, ya que su recuperación resulta técnica y económicamente muy compleja.
Además del impacto ambiental, la contaminación representa un riesgo para la fauna marina. Redes y restos de elementos de pesca pueden atrapar animales, mientras que pequeños fragmentos de plástico son ingeridos por distintas especies, alterando la cadena alimentaria y degradando ecosistemas de alta biodiversidad.
Frente a este escenario, los investigadores sostuvieron que la estrategia más efectiva es evitar que nuevos residuos lleguen al océano, mediante una mejor gestión de los residuos, mayores controles sobre la actividad pesquera y acuerdos internacionales que permitan reducir la contaminación antes de que alcance zonas donde su impacto se vuelve prácticamente irreversible.




