Luego de una temporada en la que ganó el primer titulo de MLS a Inter Miami y a seis meses del inicio de un nuevo Mundial con la Selección argentina, Lionel Messi habló en «Nadie Dice Nada».
Habló de todo: su lado romántico, sus permitidos a la hora de tomar y muchas cosas más que no tienen que ver con el fútbol.
Habló de sus hijos, y contó que «viven con la pelota todo el día» afuera de la casa. «Adentro no nos dejan. Mucho quilombo no podemos hacer, ellos salen del colegio y venimos para el club».
También dijo que tiene «un lado romántico» con su pareja, Antonela Rocuzzo, aunque escueto.
«Tengo mi parte que soy más raro que la mierda, ja. Me gusta mucho estar solo, disfruto eso. El quilombo de la casa con los tres chicos corriendo para todos lados por ahí me termina saturando y me gusta mi momento de soledad, de estar tranquilo», amplió el capitán de la Selección argentina, al tiempo que enfatizó en su preferencia por comerse «los problemas solo».
En este sentido, el surgido rosarino recordó que en el inicio de su carrera tuvo «una época» en la que hizo «terapia en Barcelona», pero después lo dejó. «Yo fui el crítico número uno conmigo mismo. Yo sé cuándo hice las cosas bien, cuándo hice las cosas mal», completó.
La Pulga destacó que su papá y Antonela son las personas con las que más se abre. Respecto a su pareja, atribuyó su diálogo al «día a día»; mientras que Jorge Messi fue su «compañero durante toda la carrera» en el aspecto futbolístico y agregó: «Terminaba un partido y le escribía a él, o si estamos viendo un partido nos lo comentábamos».
En el cierre, confesó que «para el calor» le gusta tomar «vino con Sprite para que pegue rápido» y luego, entre risas, contó que mira «LAM, aunque a Anto mucho no le gusta».




