Luego de varios días de incertidumbre y restricciones en la frontera, el tránsito vehicular y peatonal entre La Quiaca y Villazón volvió a la normalidad tras la llegada de camiones cisterna con combustible a la ciudad boliviana. La medida permitió levantar el bloqueo que había sido impulsado por transportistas afectados por el desabastecimiento de carburantes
El conflicto se había originado por la demora en el arribo de combustible a Villazón, situación que motivó a la Asociación de Transporte Libre (ATL) a interrumpir el paso sobre el puente internacional que conecta a Bolivia con Argentina. La protesta afectó principalmente la circulación vehicular y generó preocupación entre comerciantes, trabajadores y viajeros que utilizan diariamente este corredor fronterizo.
Según informaron medios de la región, la llegada de los camiones cisterna permitió abastecer parcialmente a la ciudad boliviana y destrabar el reclamo, por lo que los transportistas decidieron levantar la medida de fuerza y habilitar nuevamente la circulación en el paso fronterizo.
Una protesta por la crisis de abastecimiento
La escasez de combustible en Villazón venía generando largas filas en las estaciones de servicio y complicaciones para el sector del transporte. Días antes del bloqueo, los dirigentes de la ATL habían otorgado un plazo de 24 horas a las autoridades para resolver la situación, advirtiendo que de no haber respuestas avanzarían con el cierre del puente internacional.
Finalmente, ante el incumplimiento de los plazos previstos para la llegada del carburante, los transportistas concretaron la protesta, afectando uno de los principales puntos de conexión entre ambos países.

¿Qué pasa en Bolivia?
Grandes manifestaciones se vienen desarrollando a lo largo del país y se encuentran encabezadas por sectores campesinos, mineros y transportistas, se sostienen desde hace alrededor de cinco semanas y están vinculadas a la profunda crisis económica que atraviesa el país, considerada una de las más severas en las últimas décadas.
En este contexto, el gobierno evalúa además la posibilidad de declarar el estado de excepción, lo que ampliaría el margen de intervención de las fuerzas de seguridad y podría limitar derechos como la libre circulación y la protesta.
En base a esto, el Congreso de Bolivia dio luz verde al presidente Rodrigo Paz para desplegar al Ejército en distintos puntos del país con el objetivo de liberar las rutas que permanecen cortadas desde hace semanas por protestas sociales.
La medida fue aprobada tras una extensa sesión legislativa y ya cuenta con el aval de ambas cámaras. Ahora resta la promulgación del Ejecutivo. Según autoridades parlamentarias, la decisión busca responder a los bloqueos que afectan el normal abastecimiento y la circulación en varias regiones.




