En 2015, el artista argentino Leandro Erlich sorprendió a Buenos Aires con “La democracia del símbolo”, una intervención artística monumental que tomó al Obelisco porteño como eje central de una propuesta de arte público que rápidamente captó la atención del país y del mundo.
La obra, presentada como la primera intervención site-specific realizada sobre el emblemático monumento de la ciudad, fue desarrollada en conjunto entre el estudio de Erlich, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), el Gobierno de la Ciudad y la empresa Fate, combinando arte contemporáneo, espacio urbano y participación del público.
La propuesta se dividió en dos partes. Por un lado, el artista intervino directamente el Obelisco mediante una ilusión óptica que hacía “desaparecer” su punta. Para lograrlo, el ápice del monumento fue cubierto con un revestimiento especial que daba la sensación de que la cúspide había sido removida.
Al mismo tiempo, esa punta “desaparecida” reaparecía en la explanada del MALBA a través de una reproducción a escala real. Allí, el público pudo ingresar de manera libre y gratuita al interior de la cúspide y observar, por primera vez desde la inauguración del Obelisco en 1936, vistas aéreas del histórico monumento porteño mediante un sistema de espejos especialmente diseñado para la obra.
Más allá del impacto visual, “La democracia del símbolo” buscó generar una reflexión sobre los símbolos urbanos y su vínculo con la sociedad. La intervención proponía descentralizar el monumento y convertirlo en un espacio accesible, participativo y cercano al público, resignificando uno de los íconos más representativos de la Ciudad de Buenos Aires.
La obra también retomaba un episodio histórico relacionado con el Obelisco: en 1939 existió una orden de demolición sobre el monumento, situación que Erlich utilizó como inspiración conceptual para transformar temporalmente un símbolo de poder y control en un espacio abierto al diálogo y la experiencia colectiva.
Construido en 1936 por el arquitecto Alberto Prebisch, el Obelisco se consolidó a lo largo del tiempo como uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad, escenario de celebraciones populares, manifestaciones y acontecimientos históricos. Con esta intervención, Leandro Erlich logró ofrecer una nueva mirada sobre uno de los emblemas más reconocidos de la Argentina.




